miércoles, 30 de junio de 2010

Prueba de la Yamaha FZ8 2010


30-junio-2010

La Yamaha FZ8 llega con el objetivo de conseguir incluirse entre las motos más vendidas del momento. Como modelo perteneciente a la popular saga Fazer de Yamaha, está dirigida a un amplio abanico de clientes. Por polivalencia, buen comportamiento y rendimiento, permite que muchos usuarios la consideren como una opción a tener en cuenta. Como es lógico, su objetivo principal es el de restar clientes a la Kawasaki Z 750, la moto de alta cilindrada más vendida desde 2008.

Aunque por características y por su carácter novedoso su objetivo principal puede parecer fácil, la verdad es que por precio se separa de la Kawasaki más de lo esperado. Cerca de 1.500 euros de diferencia en una moto de este tipo es una distancia considerable, aunque el factor novedad juega a su favor. Yamaha tiene depositada mucha confianza en este nuevo modelo y la verdad es que el mercado está necesitado de modelos así. Es una moto con empaque y apariencia, y al mismo tiempo se muestra polivalente.

Al derivar de una "mil", se trata de un modelo de atractivo indiscutible. Con el objetivo de rebajar su precio con respecto a la FZ1 de la que deriva en gran medida, frenos, suspensiones, sistema de escape y otros detalles se han simplificado. Al tiempo se han mejorado algunos aspectos y al respecto hay que hacer especial mención a la ergonomía. Los estribos se han retrasado ligeramente, se han mejorado las formas traseras del depósito y se ha instalado un manillar más convencional de formas más acertadas.

El resultado, aunque la moto se sigue sintiendo un tanto ancha en la zona de las rodillas debido a las vigas del chasis, es que la FZ8 cuenta con una ergonomía más natural, que hace mucho más llevadera su conducción, especialmente a la hora de realizar trayectos por vías rápidas. Como buena naked, sigues estando expuesto al azote del viento, pero ahora esto se lleva mucho mejor que en su hermana mayor. Te puedes acoplar mejor a sus formas y esconderte levemente tras su pequeña cúpula.



Confortable
Además de haber reubicado los apoyos de nuestras extremidades, el asiento también se ha desarrollado con el objetivo de contribuir a mejorar el confort de marcha. Igualmente, las suspensiones se muestran muy absorbentes, aunque sus tarados son más confortables de lo esperado a la hora de practicar una conducción deportiva. Además, apenas cuentan con posibilidades de regulación. Tan solo el monoamortiguador permite ser regulado en la precarga de su muelle. Ésta conviene que se apriete prácticamente a tope para conseguir que el tren trasero se muestre más firme y para levantar un poco la zaga con el objetivo de ganar altura libre a la hora de inclinar en las curvas. Tal y como viene de serie, no es difícil que los avisadores (un poco largos) de los estribos rocen con el asfalto. De todos modos, hay que considerar que esta moto ha sido concebida para convivir con ella a diario, y pensando así, se agradece mucho su elevado confort de marcha y la suavidad de sus reacciones.

Desde un primer momento y como es lógico, la FZ8 se siente más grande y un poco más pesada que una FZ6, pero se conduce de forma igualmente fácil. A sus mandos cuentas con una gran libertad de movimientos y controlas muy bien la dirección. El manillar es más ancho de lo que puede parecer debido a que el depósito es muy voluminoso en su parte delantera, y por tanto, puedes dirigirla con precisión. En maniobras en parado gira aceptablemente bien y puedes dar la vuelta en poco espacio. Como es de suponer, no alcanza la agilidad de una FZ6, pero Yamaha ha conseguido que la sensación de ligereza sea grande en nuestra protagonista. De hecho, su peso con gasolina no se eleva más de 10 kg con respecto al de la "seiscientos" en las mismas condiciones. Y está claro que la FZ8 tiene mucho más empaque. A la vista es una moto más llamativa y nos da una imagen más seria. Es más moto la mires por donde la mires.

Generosa
Si sólo con verla te percatas de que es más grande que la FZ6, a la hora de probarla está claro que es más generosa en cuanto a prestaciones. Desde apenas 3.000 rpm responde con contundencia y suavidad al mismo tiempo. No hay vacíos, ni holguras de transmisión, y la conexión entre el puño del acelerador y el neumático trasero es muy rápida. Pero no hay brusquedades y todas nuestras acciones sobre el acelerador se traducen en dulzura. Quizás el cambio es un poco más ruidoso de lo esperado, especialmente en reducciones, pero nada que desentone demasido en un conjunto que funciona con mucho equilibrio.


Por otro lado, no hay mucha "patada" a alto régimen. Parece ser que no se ha buscado. Yamaha ha preferido que lo mejor del tetracilíndrico salga a relucir entre 5.000 y 9.000 rpm. En este rango, aunque los 97 CV de potencia máxima llegan a 10.000 rpm, es cuando el motor se muestra más generoso. Tanto que no resulta necesario exprimirlo de forma continuada. A veces te puedes dar el gusto, pero cambiando a regímenes que rondan las 8.000 rpm te transporta con alegría.

Buen combinado
La nueva Yamaha FZ8 combina un motor que empuja con fuerza, con una ergonomía acertada, un buen confort de marcha y un comportamiento, que sin ser excesivamente deportivo, sí es verdad que te permite disfrutar mucho en tu carretera de curvas preferida. Por prestaciones está claramente por encima de las "seiscientos", y según nuestras mediciones, también está un paso más arriba con respecto a sus rivales más directas.

Extraído de: Motociclismo.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario